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| 26 de octubre, Manuel Velasco visitó a los jóvenes de la UJMD. |
Gabriela Baires
Redactora
Aproximadamente a las ocho y veinte de la mañana, recién iniciada la clase de Teoría de la Comunicación III, un hombre, muy formal, se encontraba en el umbral del salón de clases. Sólo observaba, no decía nada, algunos de nosotros nos preguntamos « ¿Quién es?», « ¿Qué querrá?», pero nadie sabía quién era hasta que la Lic. Callejas lo presentó ante todos. Su nombre es Manuel Velasco, dijo ella alegremente y todos supimos al instante de quién se trataba.
Manuel Velasco es el subdirector de la DPI y su oficina queda en la Biblioteca Nacional.
Ese hombre, que entre la multitud, está cambiando la realidad de El Salvador con esta iniciativa. Buenos Días a Todos - dijo Manuel con entusiasmo- y empezó a conversar sobre la experiencia que él ha tenido promoviendo el movimiento Libro Libre. Detalló que ha obtenido buenos resultados y que este año no era la excepción. Contó que hay gente prejuiciosa sobre el movimiento, y cuando lo propuso a las autoridades de cultura le dijeron: “vos estás loco”, y ya pasaron cinco años y los resultados han sido maravillosos.
Universitarios, literarios, docentes, niños y de todo un poco han estado involucrados en este movimiento ciudadano. Recuerdo, que escuchaba atentamente todo eso desde mi pupitre. «Jamás he considerado al internet, ni redes sociales como enemigas de la lectura, todo lo contrario me parecen que pueden ayudar a incluir a más personas dentro del mundo de la lectura» Recalcaba Velasco ante nosotros. Felicitó al salón completo por la iniciativa de la Universidad Dr. José Matías Delgado y de otras entidades que han difundido sobre Libro Libre.
El movimiento Libro Libre ha tenido su impacto en la vida familiar de Manuel Velasco; saber que su pequeña hija lo admira por su entusiasmo y entrega a este movimiento. «El año pasado mi hija de 8 años y yo liberamos libros en varios lugares; entre esos Metrocentro y nos fue muy bien, la gente no era indiferente al libro sino que lo tomaban e inmediatamente lo comenzaban a leer y lo mismo nos paso con un muchacho que hacia duplicados de llaves, mi hija me dijo “papá porque no dejamos un libro aquí” días después regresamos porque la llave no servía y el muchacho me dijo “el señor del libro”, me contó que lo había leído y que le gustaba mucho».
Uno que otro murmullo se escuchaba, pero siempre atentos a lo que decía. Una anécdota que sacó más de una risa, fue la del correo que se le debe de poner a la dedicatoria del libro. Explicó que a través de ese contacto mucha gente se había conocido, se habían hechos novios y hasta casado, pero luego dijo «no mentiras, eso es paja» Lo cierto es que si se puede entablar una buena amistad con otras personas y son esas experiencias las que dejan grandes satisfacciones.
Se despidió dándonos buenas vibras para el sábado y nos invitó al recorrido que se hará para liberar libros que empezara en Santa Tecla y terminará en el Paseo el Carmen.

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