miércoles, 26 de octubre de 2011

El vuelo de una famosa trilogía

  
Silvia Callejas
Colaboradora Movimiento Libro Libre

Eran aproximadamente las seis de la tarde cuando decidí sacar de mi maletín los tres ejemplares de El Señor de los Anillos, una edición que obtuve allá por el año de 2002 motivada por el impacto que el primero de sus libros  tuvo en mí,  luego de ver en la pantalla grande la adaptación que el director de cine Peter Jackson hiciera de La comunidad del anillo.

La magia del denominado séptimo arte se quedó corta cuando comencé a leer la historia escrita por J.R.R. Tolkien ya que, gracias a todos los detalles y hojas que fueron suprimidas en la versión de  Jackson, cada uno de los escenarios y personajes se magnificaron en mi mente y permitieron que todos sus protagonistas tuviesen un sentido diferente para mí. Recuerdo que en El retorno del Rey, el cual deseaba terminar con especial urgencia antes de que se estrenara su versión en película, mis emociones saltaron a flote cuando el rey Théoden muere luego de ser atravesado por una flecha lanzada por los aliados de Sauron y tras caerle encima su caballo Crinblanca. La despedida entre Éowyn (hija del rey) y Théoden, narrada por Tolkien, me sacudió tremendamente y quizás me prepararon, para que en la versión de Jackson, no me descompensara tanto.

Fue esa escena e historia entre padre e hija, la que me hizo valorar más la trilogía de Tolkien. Recuerdo que esta ocupaba un lugar especial en mi librera y que cada vez que podía los limpiaba con sumo cuidado, especialmente el tercer tomo.  Como diría Gollum, eran mi tesoro. Aquel del cual me tuve que desprender un día del 2010 a las seis de la tarde.

Cualquiera pensaría: “¿Pero cómo, quién deja ir algo tan preciado y significativo?” Pues sí, los dejé ir a los tres, los liberé… una vez que comprendí que lo maravilloso de los libros y de su contenido está en compartir con otros la riqueza que estos poseen.  No fue fácil pero lo hice, me desprendí de esos tres bellos textos motivada por el significado del Movimiento Libro Libre y de la ilusión que vi nacer en los ojos de Judith, mi alumna en aquel entonces, cuando le mencioné que tenía esa trilogía. Mi forma de actuar se convirtió en la manera de comprometerme con la filosofía del Movimiento y, personalmente, un acto de liberación de un dolor pasado. Estoy segura que ambas salimos ganando.

Para esta nueva liberación el desprendimiento que haré con otros libros será más fácil. Esperaría, también, saber que la trilogía que dejé partir hace un año sigue con el destino que le marqué en un momento: Llegar a las manos de alguien más para que viva y se identifique, a su  manera, con esta maravillosa historia.

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